El Gran Diluvio y los Amigos del Viento
Había una vez, hace mucho, mucho tiempo, cuando los dioses vivían en el cielo y cuidaban de la Tierra. Un día, el gran dios Júpiter se enojó mucho porque los humanos no lo respetaban. Así que decidió mandar una gran tormenta para enseñarles a ser más amables.
El cielo comenzó a oscurecerse, y nubes muy grandes se formaron. Iris, la mensajera del cielo, vestida con un hermoso vestido de colores, voló rápidamente para llevar agua a las nubes. ¡Y las nubes comenzaron a llorar! Lluvia, lluvia por todas partes. Todo el mundo trataba de esconderse, pero el agua no dejaba de caer.
De repente, el viento Noto, que tenía alas mojadas y una cara muy seria, comenzó a soplar con fuerza. Las olas del mar crecían y crecían, cubriendo todo a su paso. Las casas se hundían en el agua, y los árboles y los animales estaban flotando. ¡Era un gran caos!
Pero no solo los humanos estaban asustados. Los animales también estaban sorprendidos. Los lobos nadaban junto a las ovejas, los tigres jugaban con las olas y hasta los peces nadaban entre las ramas de los árboles. ¡Nunca antes había sucedido algo así!
En el cielo, Júpiter veía todo desde su trono y vio cómo la Tierra se cubría con el agua. Aunque estaba enojado, también entendió que los humanos y los animales necesitaban ayuda. Así que, con su tridente mágico, tocó la tierra y comenzó a calmar las aguas. Poco a poco, el agua bajó y las casas volvieron a aparecer, aunque algunas aún estaban muy mojadas.
Los animales, los árboles y las ciudades se recuperaron. El viento Noto dejó de soplar tan fuerte y todos aprendieron a cuidar mejor de la Tierra, porque sabían que los dioses, a veces, podían enviar tormentas si no los respetaban.
Desde entonces, cuando las nubes se oscurecen y el viento comienza a soplar, los humanos recuerdan aquel gran diluvio y saben que siempre deben cuidar de su hogar, la Tierra, para que el sol brille otra vez y todos vivan felices.
Comentarios
Publicar un comentario